Ser emprendedora del medio rural en la Universidad

Las mujeres que ahora rondamos la treintena crecimos asimilando por los medios de comunicación que en las series de televisión como Padre de Familia las personas de los pueblos éramos las chachas -lo de trabajadoras domésticas llegó después, aunque la precariedad y el ninguneo sigan siendo el mismo-; que los No madrileños podíamos aspirar a ser los becarios, como en Periodistas, y que había que irse a las ciudades, borrar la vergüenza de nuestros acentos y licenciarnos en alguna carrera universitaria para SER lo que merece la pena ser, lo admirable, lo valioso, lo enriquecedor para la sociedad. Rondaba la década de los 90 y la vida en los pueblos aparecía retratado en los informativos como la nota de color, lo costumbrista, los restos de una época pasada que sobrevivía como si de las reservas indias en los Estados Unidos se tratase. Pese a ello, la mayoría de la ciudadanía del Estado español seguía viviendo en pueblos, yendo a las escuelas en los pueblos, trabajando en los pueblos, ganándose la vida en los pueblos. Los que vivíamos en zonas turísticas veíamos llegar a “los madrileños” en verano, reconociéndoles al instante –también nosotros cargados de prejuicios– por su agresiva conducción. Los comercios, los restaurantes, todo el pueblo se acicalaba para servirles con la mejor de sus caras mientras escuchábamos cómo envidiaban nuestros paisajes pero se preguntaban sin pudor a ser escuchados cómo podíamos vivir allí, sin cines, sin teatros, sin museos, sin todo eso que se supone que hace que la vida MEREZCA ser vivida, como si todo el mundo en las ciudades estuviera todo el día en el cine, en...

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“Estudié para poder elegir y elegí cuidar ovejas” Para que una explotación de las dimensiones de la de la familia Santos Alfonso sea rentable hace falta además de dedicación absoluta, talento y vocación, la especialización técnica. Por eso el hijo, Miguel, se formó en agricultura y ganadería de extensión, y la hija, Ángeles, en Gestión y Administración de Empresa. Así han conseguido que su empresa de producción de quesos ecológicos “La Faya” sea vendida en locales de gourmet de Estados Unidos o Canadá. Entre otros muchos logros. Seguir leyendo. “Se ha quitado importancia a la alimentación adrede. Ahora todo es cuanto más rápido y barato, mejor” Eva Tordesillas es licenciada en biología, originaria de Santander y de una familia urbanita. Pero ahora también es propietaria de una huerta ecológica en Ampuero. Junto a su pareja dio el paso de trasladarse al medio rural por el difícil panorama laboral, pero también por una profundo compromiso con la preservación del medio ambiente, los usos tradicionales del campesinado y la conservación de las especies autóctonas. Seguir leyendo. “Pones la televisión y lo que ves es un mundo que sólo existe en el medio urbano” María José es licenciada en turismo y educación especial. Se dedica a su huerta y panadería ecológicas, a coordinar un banco de semillas autóctonas, a gestionar un albergue así como a dinamizar la Universidad Rural Paulo Freire de Amayuelas, un municipio que desarrolla un revolucionario proyecto ecológico. Seguir leyendo. “Mis pollos no están hechos para alimentar este sistema, sino para combatirlo” “Hay una cosa que me machaca todos los días y es intentar no sentirme una terrorista frente a la administración por producir. Somos...