“Muchos dolores tienen un origen psicológico”

Vídeo, texto y fotos: Patricia Simón @patriciasimon (Taramundi, Asturias) Edición vídeo: Manuel García Postigo  Asturias es la región más envejecida y con menor crecimiento de población del Estado español, un 1,1% entre el censo de 2001 y el de 2011. Con poco más de un millón de habitantes, de los diez municipios españoles que más población han perdido en este mismo periodo, 7 son asturianos. La extinción de la industria y la minería, la devaluación de las explotaciones ganaderas de pequeñas dimensiones, la dispersión poblacional en pequeñas aldeas que se ha ido trasladando al triángulo conformado por Avilés, Oviedo y Gijón, la estacionalidad turística, así como la falta de un tejido empresarial capaz de emplear a la población joven mas formada, han desembocado además en la emigración de una parte importante de la juventud asturiana. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas de 2014, ya son más de 17.000 los jóvenes asturianos (menores de 29 años) que han emigrado al extranjero, un 12% frente al 4,3% de media en el Estado español. La mayoría de las familias de esta región asumen que si sus hijos adquieren una formación universitaria, tendrán que marcharse para ejercerla. La mayoría de los pueblos asturianos son pequeñas aldeas con menos de 1.000 habitantes por lo que el retorno a éstos como alternativa a la carestía del coste de la vida en las ciudades, el alto desempleo y la falta de redes familiares de apoyo sigue siendo excepcional por la falta de oportunidades laborales. Pese a ello, hay quien se decide a dar el paso, como Verónica Rodríguez Villar. Fisioterapeuta, antes de volver a su pueblo, vivió...
Pilar Quintana: mujer, artesana y empresaria contra viento y marea

Pilar Quintana: mujer, artesana y empresaria contra viento y marea

Texto y realización vídeo: Patricia Simón @patriciasimon Edición vídeo: Manuel García Postigo Pilar nació mujer, en una familia pobre y en un pueblo perdido en una comunidad autónoma remota, pequeña y olvidada. Pilar también nació artesana, con un deje dulce y tímido al hablar, pero también con la necesaria terquedad para defender sus conocimientos, pasiones y vocaciones ante los que no sabían apreciar el valor de sus creaciones o su altura de miras para ver negocios, arte y belleza donde otros todavía sólo veían pueblo y campo. Eran los años 80 y el concepto de “turismo rural” apenas empezaba a sonar, pero sobre todo, la Historia de nuestro país, profundamente centralista y despreciativo con el mundo rural, no permitía a los habitantes de verdaderos paraísos naturales como Taramundi (Asturias), apreciar el patrimonio en el que vivían y mucho menos esperar que los urbanitas tuvieran el menor interés por dejar atrás sus ciudades y perderse en casas sencillas perdidas entre montes y vacas. Gracias a un viaje a la zona rural francesa organizado por el gobierno del Principado de Asturias, Pilar pudo constatar in situ que nuestros vecinos pagaban por vivir unos días en casas como la suya y la idea ya no se le iría nunca de la cabeza. Aunque algunos en su entorno no dejaran de acusarla de albergar demasiados pájaros en ella. La contundencia de los maderos del telar, los fuertes golpes que marcan el avance de la tarea, los brazos y piernas de Pilar  efectuando una danza en torno a unos hilos… La sala diáfana albergando el mundo de Pilar: telares, máquinas de coser, cerámicas, pinturas, mermeladas… No quería más espacios...